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Todo proceso de visualización voluntario surgido de una mente desactivada
de los cánones y preceptos alienadores de las vivencias en vigilia total, nos habría de conducir a mundos paralelos,
los cuales nos sorprenderían en la medida que nos adentremos en ellos. De tal modo que todo está
en comenzar antes de dudar. De la misma manera y como quiera que los mundos paralelos son infinitos
en dirección a la luz de Dios o El supremo Creador, se supondría que en este mundo dual o de los opuestos, la
dirección de la Luz tiene sus disímiles en dirección contraria o dirección de las tinieblas. Bajo
esta premisa es indispensable invocar la protección del Espíritu Santo u otra deidad de luz, según fuere la creencia del incurso
en el proceso.
La pureza en aras del amor incondicional y la intención obediente
a esta razón, serían soportes necesarios para el surgimiento y percepción de los mundos de luz. La
paciencia, la humildad y la protección del espíritu Santo dan inspiración a las intenciones que habrían de impulsar el acto
de contemplación.

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| Luz en el pastizal. Óleo sobre canvas 80x100 cms |
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